Se sentaron, una vez mas, en el circulo en que solían sentarse, acudieron al silencio como tantas otras veces.
Respiraron profundo, se acomodaron luego de una larga meditación y se abrieron para escucharse los unos a los otros.
Los pájaros se oían a a través de las ventanas semi abiertas y el viento cantaba el atardecer y sus caras se sentian frescas y relajadas, eran almas nuevas en tierras desconocidas.
Uno de ellos comenzó a hablar y el silencio alumbro la habitación, el maestro asomo su respuesta entre amor y ternura. comprensión y paz colmaban el ambiente.
Luego de la cena el dia acabo cuando los grillos cantaron y durmiendo descansaron sus reflexiones para continuar, al dia siguiente, el proximo tramo del camino juntos.
Que hermoso maria josé !1 me llevó de nuevo a esos días!! gracias, epsero estes muy bien beso!!Martín
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